
Bienvenido, Entrar
Portabebés y Lactancia, por Odile, madre canguro y médico de familia

El sitio ideal para un bebé es el regazo de su madre, escuchando constantemente el latido su corazón, meciéndose con el movimiento de su madre al caminar, oliéndole, y sobre todo tenido acceso ilimitado al pecho materno. La lactancia materna debe ofrecerse a demanda, sin horarios, sin tener en cuenta si el bebé ha mamado 10 minutos o una hora. La única forma de garantizar esta barra libre es permaneciendo en contacto prolongado madre e hijo.
Hace más de 100 años, cuando no existían los biberones, todas las madres parecían capacitadas para dar el pecho a sus hijos. Pero con la llegada de la lactancia artificial las madres dejaron de confiar en su instinto para amamantar, y cada vez más lactancias comenzaron a fracasar. Actualmente, la tasa de lactancia materna es muy baja. Hemos perdido la confianza en nosotras mismas para amamantar, y es muy habitual encontrarnos con madres que refieren que “se les ha cortado la leche”, “que su leche no es buena”… pero prácticamente el 100% de las madres pueden amamantar, sólo en casos muy concretos existe una Hipogalactia verdadera, como son el Hipotiroidismo materno no tratado, el Síndrome de Sheehan, el Déficit congénito de Prolactina y el uso de anticonceptivos con estrógenos. Pero aunque estemos capacitadas para ofrecer el pecho a nuestros hijos, muchas veces intervienen factores sociales, culturales y sanitarios que interfieren con el inicio y mantenimiento de la lactancia materna.
La leche materna no es sólo alimento, es amor, es consuelo, es alivio para el dolor, es cobijo. El bebé que tiene acceso ilimitado al pecho de su madre no solo se nutre, crece emocionalmente y crea un vínculo maternofilial fuerte, que será la base para una personalidad adulta más segura e independiente.
Para poder dar el pecho la madre tiene que tener la tranquilidad, intimidad y el sostén necesarios para amamantar a su hijo. Para establecer una lactancia con éxito es imprescindible el contacto íntimo entre la madre y el bebé, y este contacto es aún más necesario en casos en que la lactancia es más difícil de establecer, como cuando ha habido una separación entre la madre y el recién nacido, ya sea por motivo de una cesárea, parto prematuro, patologías maternas o filiales, etc. que impiden un contacto precoz entre madre e hijo. En estas situaciones el reflejo de succión, tan potente en los recién nacidos, está debilitado y prima recuperar el tiempo perdido, ¿y qué mejor forma que pasar el máximo tiempo posible en contacto piel con piel el recién nacido y su madre?

No sólo el bebe necesita sentir cerca a su madre para succionar, nosotras también necesitamos sentir, oler, y tocar a nuestro bebé para poner en marcha la síntesis de prolactina y oxitocina, hormonas responsables de la producción y eyección de la leche materna.

Para facilitar este contacto podemos hacer uso de los diferentes portabebés. Los portabebés nos van a permitir tener a nuestro bebé constantemente junto a nosotras, nos van a facilitar la lactancia y además nos van a permitir realizar otras actividades al tener las dos manos libres. El fular es el portabebés que mejor va a facilitar el contacto íntimo, y el acceso al pecho materno, además de asegurar que el bebé adopte una postura óptima mientras es cargado por su madre. Además facilitan que la lactancia sea discreta, hecho que para algunas madres algo pudorosas es importante.
© 2009 Canguritos
Texto de Odile Fernández Martínez
Fotografías de Julia Palma Hueso
Ilustración de Mamá de Lola, 2009
Sin producto
Transporte
0,00 €
Total
0,00 €
no hay nuevos productos en este momento
No hay promociones especiales en este momento